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Primeros Platos

Espaguetis con tomate casero

Espaguetis con una salsa de tomate casera hecha desde cero, con ajo, albahaca y un toque de azúcar para quitar la acidez. Sencillo y de toda la vida.

Espaguetis con tomate casero y hojas de albahaca fresca

Preparación

10 min

Cocción

25 min

Comensales

4

Dificultad

fácil

Ingredientes

Para 4 personas · tiempo total 35 min

  • 400 gespaguetis
  • 800 gtomates maduros
  • 2dientes de ajo
  • 1/2cebolla
  • 1 cucharaditaazúcar
  • un puñadoalbahaca fresca
  • al gustoaceite de oliva virgen extra
  • al gustosal

Elaboración

  1. 1

    Haz una cruz poco profunda en la base de cada tomate, escáldalos 30 segundos en agua hirviendo y pásalos por agua fría. Pélalos y trocéalos, retirando las semillas si prefieres una salsa más fina.

  2. 2

    Pica el ajo y la cebolla bien finos. Sofríelos en una sartén amplia con un buen chorro de aceite a fuego medio-bajo, hasta que la cebolla esté transparente.

  3. 3

    Añade el tomate troceado y la cucharadita de azúcar para bajar la acidez. Cocina a fuego suave 20 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que reduzca y espese.

  4. 4

    Mientras tanto, cuece los espaguetis en abundante agua con sal siguiendo el tiempo del paquete, hasta que estén al dente.

  5. 5

    Cuando la salsa esté lista, tritúrala un poco con la batidora si te gusta más fina, o déjala tal cual si prefieres textura.

  6. 6

    Escurre la pasta reservando un cazo del agua de cocción y mézclala directamente en la sartén con la salsa, añadiendo un poco de agua si queda seca.

  7. 7

    Retira del fuego, añade la albahaca fresca troceada a mano y remueve. Sirve enseguida.

Truco de la abuela

Escalda los tomates y pélalos antes de cocinarlos: la piel no se deshace en la salsa y da una textura desagradable que se nota mucho al comer.

Esta salsa de tomate casera es la base de toda buena pasta: se hace con tomate maduro de verdad, no de bote, y el resultado no tiene comparación. La pizca de azúcar no es capricho, corrige la acidez natural del tomate sin que se note dulce, solo más redondo de sabor.

Si quieres darle más cuerpo, añade media zanahoria rallada al sofrito junto a la cebolla, otro truco clásico para suavizar la acidez. Y si te sobra salsa, se congela perfectamente en tarros para tener lista una pasta rápida cualquier día entre semana.

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