Panceta al estilo Shanghai: receta melosa, brillante y llena de sabor

Raciones: 5 Tiempo Total: 1 h 15 mins Dificultad: Intermedio
Panceta estilo shangai
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La panceta al estilo Shanghai es una de esas recetas que parecen complejas la primera vez, pero cuando entiendes el orden de los pasos te das cuenta de que gran parte de la magia está en la paciencia. Hablamos de una panceta tierna, jugosa, con una salsa oscura, brillante y profundamente sabrosa, donde el dulce, el salado y las especias juegan en equilibrio.

En mi caso, es una de las mejores recetas que he aprendido viajando por el mundo, y precisamente por eso me gusta prepararla sin complicarla más de la cuenta. La clave no está en hacer mil cosas, sino en hacer bien unas pocas: cortar la panceta con buen grosor, darle una cocción previa para limpiarla, caramelizar el azúcar con cuidado y dejar que el guiso haga su trabajo a fuego bajo hasta que la carne quede espectacular.

Aunque muchas veces se conoce por su nombre chino, hong shao rou, lo que más le interesa a quien llega aquí es una cosa muy simple: saber cómo hacer panceta al estilo Shanghai en casa y que quede tierna, melosa y con una salsa de escándalo. Eso es justo lo que voy a explicarte paso a paso.

Qué es la panceta al estilo Shanghai y por qué engancha tanto

La panceta al estilo Shanghai es un plato clásico de la cocina china hecho a base de panceta de cerdo cocinada lentamente con soja, azúcar, aromáticos y especias hasta conseguir una textura casi untuosa. El resultado no tiene nada que ver con una panceta crujiente o seca: aquí lo importante es que la grasa se vuelva sedosa y que la carne absorba toda la salsa.

Lo que la hace tan adictiva es esa mezcla de contrastes. Por un lado, tienes el fondo caramelizado del azúcar. Por otro, la profundidad de la salsa de soja. Y luego aparecen el jengibre, el ajo, el anís estrellado y, si quieres darle un punto todavía más especial, la pimienta de Sichuan. Esa combinación hace que cada bocado tenga capas de sabor, pero sin perder la esencia del ingrediente principal: la panceta.

A mí me gusta especialmente porque es una receta agradecida. No exige una técnica imposible, pero sí te recompensa mucho cuando respetas los tiempos. De hecho, una de las cosas que mejor me ha funcionado siempre es cocer primero la panceta unos minutos para eliminar impurezas. Es un gesto sencillo, pero mejora muchísimo el resultado final de la salsa y deja un acabado más limpio y elegante.

Además, es una receta perfecta tanto para un día tranquilo de cocina como para lucirte cuando viene gente a comer. Puedes prepararla con antelación, recalentarla sin problema y acompañarla con arroz blanco para que la salsa brille todavía más.

Ingredientes para hacer hong shao rou (panceta al estilo Shanghai) en casa

Ingredientes principales

  • 1 kg de panceta de cerdo
  • agua, la necesaria para la cocción
  • arroz blanco cocido, para acompañar

Aromáticos y salsas

  • 50 gramos de azúcar moreno
  • un buen chorro de jerez
  • 4 o 5 cucharadas de salsa de soja
  • 1 trozo de jengibre fresco
  • 2 dientes de ajo
  • 1 o 2 estrellas de anís estrellado
  • 1 cucharadita de pimienta de Sichuan
  • opcional: un poco más de soja para ajustar al final

Sustituciones útiles si te falta algún ingrediente

Uno de los errores más comunes al leer recetas asiáticas es pensar que, si te falta un ingrediente concreto, ya no puedes hacer el plato. No es así. Se puede adaptar con bastante sentido común.

Yo, por ejemplo, la preparo con jerez y queda fantástica. Es una adaptación muy práctica si no tienes vino de arroz a mano, y además encaja muy bien para una cocina casera en España. También uso soja sin gluten cuando quiero una versión apta para quienes no toleran bien el gluten, así que no hace falta renunciar al plato por ese detalle.

Con el anís estrellado conviene no pasarse: aporta muchísimo aroma, pero si abusas se come el resto del guiso. Con la pimienta de Sichuan pasa algo parecido. Bien medida aporta ese toque cítrico y ligeramente adormecedor tan característico; en exceso puede dominar demasiado.

Lo importante es mantener el equilibrio general: dulce, salado, aromático y cocción lenta.

Cómo preparar la panceta al estilo Shanghai paso a paso

Cómo cortar y blanquear la panceta para que quede limpia

Empieza cortando la panceta en trozos generosos. No los hagas demasiado pequeños, porque durante la cocción van a encoger ligeramente y quieres que se mantengan jugosos. Un tamaño de bocado grande suele funcionar muy bien: suficiente para que conserve estructura, pero no tan enorme como para resultar pesado.

Una vez cortada, ponla en una olla con agua y dale una cocción breve. No se trata de cocinarla del todo, sino de escaldarla unos minutos para eliminar impurezas. Este paso, que a veces la gente se salta por ir más rápido, marca bastante la diferencia. Yo lo hago siempre porque deja la salsa más limpia y evita ese sabor menos pulido que puede aparecer cuando la panceta entra en el guiso directamente.

Cuando veas que ha soltado espuma o impurezas, sácala, escúrrela y resérvala. No hace falta secarla al milímetro, pero sí conviene que no esté chorreando agua al pasar al siguiente paso.

Cómo caramelizar el azúcar sin que se queme

Aquí está uno de los momentos más delicados de la receta. Pon una cazuela amplia al fuego y añade el azúcar moreno. Déjalo fundirse poco a poco. No tengas prisa. El objetivo es conseguir un caramelo oscuro, pero no quemado.

En mi experiencia, este punto cambia completamente el resultado. Cuando he hecho esta receta con calma, dejando que el azúcar moreno se caramelice bien antes de seguir, la salsa sale más profunda, más brillante y con ese fondo tan característico que hace que la panceta al estilo Shanghai tenga personalidad de verdad.

En cuanto el azúcar esté listo, incorpora el jerez con cuidado porque puede salpicar. Ese golpe de líquido frena el caramelo y empieza a construir la base de la salsa.

Cuándo añadir el jerez, la soja y las especias

Después del jerez, añade la salsa de soja, el jengibre, los dos ajitos, la pimienta de Sichuan y el anís estrellado. Remueve bien para que todo se mezcle. En este punto la cocina ya empieza a oler a receta seria.

A mí me gusta usar soja sin gluten porque funciona perfectamente y así tengo una versión más flexible para todo el mundo. También repito siempre con jengibre fresco y pimienta de Sichuan, porque le dan un matiz mucho más interesante que una receta plana de dulce y salado.

Cuando la base esté integrada, incorpora la panceta escaldada y mézclala bien para que se impregne de todos los aromas. Este paso es importante: no es simplemente echar la carne y cubrirla. Conviene darle unas vueltas para que empiece a absorber la salsa desde el primer minuto.

Cocción lenta: tiempo, fuego y punto ideal

Una vez la panceta esté bien impregnada, cubre con agua. No hace falta llenar la olla hasta arriba; basta con cubrir la carne para que pueda cocinarse lentamente y absorber el sabor.

Tapa la olla y deja cocinar a fuego bajo durante aproximadamente una hora. Este es el tramo donde de verdad ocurre todo. La panceta se va ablandando, la grasa se vuelve melosa y la salsa empieza a concentrarse poco a poco. Aquí no gana el que más toque la olla, sino el que entiende que esta receta necesita tiempo.

Yo la hago exactamente así: primero dejo que todo se cueza tapado y a fuego bajo, y ese paso es el que consigue que la carne quede espectacular. Durante esa hora conviene echar un vistazo de vez en cuando por si el líquido baja demasiado, pero sin obsesionarse ni remover constantemente.

Sabrás que va bien cuando la panceta tenga un aspecto brillante, tierno y la salsa haya tomado cuerpo.

Cómo reducir la salsa para que quede untuosa y brillante

Cuando la panceta ya está tierna, toca decidir qué acabado quieres. Si te gusta una salsa más ligera, puedes dejarla tal cual. Pero si quieres ese efecto más lacado, más intenso y casi pegajoso, hay un truco muy simple que a mí me funciona siempre: destapar la olla y subir el fuego al final.

De hecho, cuando quiero reducir más la salsa hago justo eso: fuego fuerte, olla destapada y vigilancia constante. En pocos minutos el líquido se concentra, el azúcar ayuda a dar brillo y la panceta queda recubierta por una salsa mucho más golosa.

Aquí sí hay que estar atento, porque la línea entre “salsa reducida” y “salsa pasada” es fina. Remueve con suavidad, vigila la textura y apaga cuando veas que la salsa cubre la carne sin quedar demasiado líquida. Ten en cuenta que al reposar espesará un poco más.

Trucos para que la panceta quede tierna y no pesada

La primera clave es elegir una buena panceta, con equilibrio entre carne y grasa. Si lleva demasiada grasa puede resultar empalagosa; si va muy justa, pierde parte de la gracia del plato.

La segunda clave es no correr. Esta no es una receta para querer resolver todo en veinte minutos. La cocción lenta transforma la panceta. Hace que la grasa se vuelva agradable en boca y que el conjunto no se sienta pesado, sino meloso.

La tercera clave está en el sabor de la salsa. Mucha gente se centra solo en la soja y el azúcar, pero los detalles marcan la diferencia. El jengibre corta muy bien la grasa. El ajo aporta base. El anís estrellado da un aroma inconfundible. Y la pimienta de Sichuan levanta el conjunto. Si además haces la cocción previa de la panceta, el guiso gana limpieza y elegancia.

También ayuda mucho no pasarte con el dulzor. El azúcar moreno debe aportar profundidad y brillo, no convertir el plato en algo empalagoso. Si ves que la salsa está demasiado intensa, puedes corregir con un poco más de agua durante la cocción. Si está demasiado suave, reduces un poco más al final.

Errores que pueden arruinar la salsa

Uno de los fallos más típicos es quemar el azúcar. En ese caso no hay milagro: la salsa arrastra un amargor desagradable. Si ocurre, lo mejor es empezar de nuevo esa base.

Otro error habitual es pasarse reduciendo. La salsa debe quedar envolvente, no convertirse en un pegote salado y dulce. Por eso conviene apagar un poco antes del punto exacto que imaginas.

También estropea bastante el resultado usar una panceta mal cortada o no darle tiempo suficiente. Si los trozos son diminutos o la cocción es demasiado agresiva, la carne pierde textura y la grasa no se integra bien.

Cómo ajustar sal, dulzor y textura

La receta ideal es la que pruebas y ajustas. Si notas que le falta profundidad, añade unas gotas más de soja. Si el conjunto está demasiado fuerte, rebaja con un poco de agua y deja que hierva un poco más. Si quieres más brillo y cuerpo, reduce destapado unos minutos.

Yo aquí me guío mucho por el aspecto de la panceta y por cómo la salsa se pega a la cuchara. Cuando la veo brillante, ligeramente espesa y con la carne bien lacada, sé que está donde tiene que estar.

Con qué acompañar la panceta estilo Shanghai

El acompañamiento más lógico y más agradecido es el arroz blanco. No solo equilibra la intensidad de la panceta, sino que además aprovecha la salsa como pocos acompañamientos pueden hacerlo. Un buen bol de arroz convierte este plato en una comida completa.

También funciona muy bien con pan bao, con unas verduras salteadas muy sencillas o incluso con un puré suave si quieres fusionarlo un poco más. Aun así, si lo que buscas es respetar el espíritu del plato y lucir la salsa, el arroz sigue siendo la mejor opción.

A la hora de servirla, me gusta colocar la panceta arriba y naparla con la salsa final justo antes de llevarla a la mesa. Un poco de jengibre fresco muy fino o cebollino puede quedar bien, pero no hace falta disfrazarla demasiado. Esta receta gana más cuando se ve tal cual es: oscura, brillante y melosa.

Dudas frecuentes sobre la panceta al estilo Shanghai

¿Qué parte del cerdo tengo que usar?

La mejor opción es la panceta de cerdo, porque combina carne y grasa en la proporción ideal para este tipo de cocción lenta.

¿Por qué se cuece antes la panceta?

Porque ayuda a eliminar impurezas y mejora mucho el acabado de la salsa. Es un paso sencillo y muy recomendable.

¿Puedo usar jerez en vez de vino de arroz?

Sí, y además funciona muy bien. Es una adaptación práctica y sabrosa para una cocina casera en España.

¿Se puede hacer con soja sin gluten?

Sí. De hecho, yo la preparo así muchas veces y el resultado sigue siendo excelente.

¿Cuánto tiempo necesita?

Lo normal es alrededor de una hora a fuego bajo y tapado, más unos minutos finales destapado si quieres reducir la salsa.

¿Cómo sé cuándo está lista?

Cuando la panceta está tierna, la grasa se nota melosa y la salsa tiene brillo y cuerpo sin quedar excesivamente densa.

¿Se puede dejar hecha con antelación?

Sí. De un día para otro incluso puede estar mejor, porque los sabores se asientan todavía más.

Dónde comprar buena panceta y utensilios para preparar la receta

Una receta como esta mejora muchísimo cuando partes de una buena materia prima. La panceta es la protagonista absoluta, así que merece la pena comprar una pieza de calidad, bien equilibrada y con buen corte.

Además, tener a mano una cazuela decente, una buena salsa de soja, especias frescas y utensilios cómodos hace que cocinarla sea más fácil y más disfrutable. No necesitas una cocina profesional, pero sí productos que respondan bien cuando toca caramelizar, cocer y reducir.

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Delicioso

Panceta al estilo Shanghai: receta melosa, brillante y llena de sabor

Dificultad: Intermedio Tiempo de Preparacion 5 mins Tiempo de Cocinado 1 h Tiempo de Espera 10 mins Tiempo Total 1 h 15 mins
Temperatura de cocinado: 100  C Raciones: 5
Temporada: Adecuado durante todo el año

Descripcion

La panceta al estilo Shanghai es una de esas recetas que parecen complejas la primera vez, pero cuando entiendes el orden de los pasos te das cuenta de que gran parte de la magia está en la paciencia

Ingredientes

Instrucciones

Video
  1. Empieza cortando la panceta en trozos generosos. No los hagas demasiado pequeños, porque durante la cocción van a encoger ligeramente y quieres que se mantengan jugosos. Un tamaño de bocado grande suele funcionar muy bien: suficiente para que conserve estructura, pero no tan enorme como para resultar pesado.
  2. Una vez cortada, ponla en una olla con agua y dale una cocción breve. No se trata de cocinarla del todo, sino de escaldarla unos minutos para eliminar impurezas. Este paso, que a veces la gente se salta por ir más rápido, marca bastante la diferencia. Yo lo hago siempre porque deja la salsa más limpia y evita ese sabor menos pulido que puede aparecer cuando la panceta entra en el guiso directamente.
  3. Cuando veas que ha soltado espuma o impurezas, sácala, escúrrela y resérvala. No hace falta secarla al milímetro, pero sí conviene que no esté chorreando agua al pasar al siguiente paso.
  4. Aquí está uno de los momentos más delicados de la receta. Pon una cazuela amplia al fuego y añade el azúcar moreno. Déjalo fundirse poco a poco. No tengas prisa. El objetivo es conseguir un caramelo oscuro, pero no quemado.
  5. En mi experiencia, este punto cambia completamente el resultado. Cuando he hecho esta receta con calma, dejando que el azúcar moreno se caramelice bien antes de seguir, la salsa sale más profunda, más brillante y con ese fondo tan característico que hace que la panceta al estilo Shanghai tenga personalidad de verdad.
  6. En cuanto el azúcar esté listo, incorpora el jerez con cuidado porque puede salpicar. Ese golpe de líquido frena el caramelo y empieza a construir la base de la salsa.
  7. Después del jerez, añade la salsa de soja, el jengibre, los dos ajitos, la pimienta de Sichuan y el anís estrellado. Remueve bien para que todo se mezcle. En este punto la cocina ya empieza a oler a receta seria.
  8. A mí me gusta usar soja sin gluten porque funciona perfectamente y así tengo una versión más flexible para todo el mundo. También repito siempre con jengibre fresco y pimienta de Sichuan, porque le dan un matiz mucho más interesante que una receta plana de dulce y salado.
  9. Cuando la base esté integrada, incorpora la panceta escaldada y mézclala bien para que se impregne de todos los aromas. Este paso es importante: no es simplemente echar la carne y cubrirla. Conviene darle unas vueltas para que empiece a absorber la salsa desde el primer minuto.
  10. Una vez la panceta esté bien impregnada, cubre con agua. No hace falta llenar la olla hasta arriba; basta con cubrir la carne para que pueda cocinarse lentamente y absorber el sabor.
  11. Tapa la olla y deja cocinar a fuego bajo durante aproximadamente una hora. Este es el tramo donde de verdad ocurre todo. La panceta se va ablandando, la grasa se vuelve melosa y la salsa empieza a concentrarse poco a poco. Aquí no gana el que más toque la olla, sino el que entiende que esta receta necesita tiempo.
  12. Yo la hago exactamente así: primero dejo que todo se cueza tapado y a fuego bajo, y ese paso es el que consigue que la carne quede espectacular. Durante esa hora conviene echar un vistazo de vez en cuando por si el líquido baja demasiado, pero sin obsesionarse ni remover constantemente.
  13. Sabrás que va bien cuando la panceta tenga un aspecto brillante, tierno y la salsa haya tomado cuerpo.
  14. Cuando la panceta ya está tierna, toca decidir qué acabado quieres. Si te gusta una salsa más ligera, puedes dejarla tal cual. Pero si quieres ese efecto más lacado, más intenso y casi pegajoso, hay un truco muy simple que a mí me funciona siempre: destapar la olla y subir el fuego al final.
Keywords: panceta, cerdo, comida china, comida asiatica
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Preguntas Frecuentes

Expandir todo:

¿Qué parte del cerdo tengo que usar?

La mejor opción es la panceta de cerdo, porque combina carne y grasa en la proporción ideal para este tipo de cocción lenta.

¿Por qué se cuece antes la panceta?

Porque ayuda a eliminar impurezas y mejora mucho el acabado de la salsa. Es un paso sencillo y muy recomendable.

¿Se puede hacer con soja sin gluten?

Sí. De hecho, yo la preparo así muchas veces y el resultado sigue siendo excelente.

¿Cuánto tiempo necesita?

Lo normal es alrededor de una hora a fuego bajo y tapado, más unos minutos finales destapado si quieres reducir la salsa.

¿Cómo sé cuándo está lista?

Cuando la panceta está tierna, la grasa se nota melosa y la salsa tiene brillo y cuerpo sin quedar excesivamente densa.

¿Se puede dejar hecha con antelación?

Sí. De un día para otro incluso puede estar mejor, porque los sabores se asientan todavía más.

Samantha Doe Food and Lifestyle Blogger

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